Pasar al contenido principal
Filtros de búsqueda

Procesión de la Virgen de Andacollo

Número de Registro: 2-421
Título: Procesión de la Virgen de Andacollo
Creador: Pedro Subercaseaux
Institución: Museo Nacional de Bellas Artes
Fecha: ca. 1911

Ficha de registro

Identificación

Institución
Museo Nacional de Bellas Artes
Número de registro
2-421
Nº de inventario
PCH-0612
Clasificación
Arte - Artes Visuales
Colección
Arte Chileno - Pintura
Ancho 60 cm - Alto 41 cm
En depósito - Museo Nacional de Bellas Artes
Título
Procesión de la Virgen de Andacollo
Descripción
De formato rectangular, composición horizontal en exterior, realista compuesta por personajes en primer plano que hacen reverencias y bailes frente a la Virgen, la que es precedida por otro grupo de personajes en las mismas posiciones. Atrás a la derecha, la imagen venerada entronizada y rodeada por corona de flores blancas. A la izquierda estandartes blancos con dorado.
Estado de conservación
Muy bueno
Iconografía
Nuestra Señora del Rosario de Andacollo es la única denominación netamente chilena entre las muchas con que tal país honra a la Virgen María. Aunque existen varías versiones sobre el origen y hallazgo de la imagen de la Virgen, las más conocidas son las cuales según la tradición y la leyenda popular se cuenta que cierta noche un indígena llamado Collo, dormía luego de un agotador día de trabajo, cuando tuvo una visión en sueños de su faena minera la cual se había iluminado súbitamente y la luz aumentaba cada vez más, escuchando este una voz que le hablaba diciendo; "existe una gran riqueza a pocos pasos de ti, busca entre los peñascos más altos que se encuentra en la planicie que se extiende sobre tu cabeza. ¡Anda Collo!" ceso la voz y la luz se extinguió. A la noche siguiente, se volvió a renovar la visión y la misma voz dijo; "tuyas serán las riquezas. ¡Anda, Anda Collo!", el indio preocupado en exceso dio cuenta a su patrón de lo que había visto y oído. Al otro día Collo partió, y a los pocos minutos regreso trayendo entre sus brazos la figura en madera de una hermosa virgen que con amor presentaba la madre de Dios.
Otra versión cuenta que fue el mismo indio quien la encontró mientras estaba buscando leña en los cerros. Se dice que Collo al tratar de partir un árbol encontró la imagen de la virgen María a quien casualmente le realizo un tajo en el rostro cuando pego el hachazo y ella se encontraba atrás del arbusto. La virgen le hablo diciendo; "¡Anda Collo! y cuenta a tu pueblo que me haz encontrado" el indio la llevo a su choza y junto a su familia comenzaron a festejarla a su modo, asociándola a la madre tierra.
Pero estas versiones son realmente pueriles y esconden el verdadero sentido indígena de la palabra Andacollo. Esta voz quechua hace referencia a la Huanta Colla, aquella mujer mítica que, ubicada en la ladera del cerro, cuidaba el oro del Inca encerrado en el corazón de la montaña. No olvidemos Andacollo fue primeramente un enclave minero incaico. Con esto, el hallazgo de la imagen de la Virgen del Rosario puede interpretarse como una invocación de los indios encomendados a la antigua y proscrita deidad, mediante la imaginería del nuevo panteón impuesto por la fuerza del conquistador.

Contexto

Fecha de creación
ca. 1911
Historia de propiedad y uso
Perteneció previamente al señor Ramón Subercaseaux, posteriormente fue parte de la colección de Luis Álvarez Urquieta y desde 1939 forma parte del Museo Nacional de Bellas Artes.
Historia del objeto
Por decreto de la Santa Sede, el 26 de diciembre de 1901 fue solemnemente coronada la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo, venerada por más de cuatro siglos en el pueblo del que toma su nombre.
La devoción se propagó hasta darle fama en Chile y otros países. Como reconocimiento de ello, la Sede Apostólica dispuso en 1901 que la sagrada imagen fuera coronada. El cardenal Mariano Rampolla del Tindaro había decretado el 15 de junio de 1899, por encargo del papa León XIII, que la imagen andacollina fuera «coronada con corona de oro» siendo esta la primera en toda latinoamerica. Al año siguiente, los claretianos asumieron el servicio del santuario e implementaron el cumplimiento del decreto.
Las joyas reales para La Chinita, como es llamada la Virgen, y el divino Niño en sus brazos fueron encargadas a la Casa Biais de París y financiadas en gran parte por erogación popular. El pueblo minero la tiene como suya, es la patrona de todo el norte de Chile. La corona que usa diariamente en la actualidad es traída desde Francia y la corona de oro macizo que usa en sus celebraciones es una donación de los mismos andacollinos. La costumbre de vestir a la imagen de la virgen se inicia en 1828. El niño Jesús que la chinita lleva en sus brazos fue adherido a la virgen morena el año 1830.
La localidad de Andacollo, con su imagen venerada y visitada por miles de visitantes nacionales y extranjeros, se llena de colores, danzas y música de las numerosas cofradías y agrupaciones de bailes, cuya principal función es formar la carrera de honor y escoltar a la imagen durante la procesión solemne. Están conformadas por los bailes chinos, que se celebran desde 1585, los turbantes, desde 1752, y los morenos, gitanos, pieles rojas y danzantes de Tamaya. Su amor y fe es demostrado a La Chinita son acompañados de bombos, cajas, flauta de cañas, matracas, platillos y tarkas.
Referencias documentales
Correa B., Magdalena: Pedro Subercaseaux: 1880-1956 pp. 28, Alfaguara, Santiago de Chile, 2011
Griffin B., Verónica; Díaz A., Hernán y Rodríguez V., Hernán: Pedro Subercaseaux, pintor de la Historia de Chile pp. 56, Alerce Talleres Gráficos S.A., Santiago de Chile, 2000
Museo Nacional de Bellas Artes: Cincuentenario MNBA 1880-1930. Catálogo de la Exposición Extraordinaria, Imprenta Siglo XX , Santiago de Chile, 1930

Gestión

Adquisición
Forma de ingreso
Compra
Procedencia
Luis Álvarez Urquieta
Fecha de ingreso
1939-05-16
Registradores
Nicole González Herrera, 2016-05-25
Nicole González Herrera, 2016-10-11
Manuel Alvarado Cornejo, 2020-10-13

Contenido relacionado